Tras más de cuarenta días de conflicto salarial, acampes, policías encadenados frente a Casa de Gobierno y una negociación que terminó con un aumento impuesto por decreto, comienzan a conocerse detalles de las internas que, según denuncian distintos referentes del movimiento policial, terminaron debilitando la medida de fuerza.
Diversas fuentes vinculadas al conflicto sostienen que Mario Monsalvo tuvo un rol clave en la división del reclamo tanto en la Zona Norte como en Río Gallegos, favoreciendo —según afirman— la estrategia del Gobierno provincial de desgastar el movimiento hasta provocar su quiebre, algo que venimos anticipando en Notidiario24 desde hace tiempo, una forma de gobierno sindical, rompe para adentro, y despues festeja el patrón con los dos sectores uno de cada lado.
Una estrategia de desgaste
Durante todo el conflicto, el Gobierno de Claudio Vidal fue cuestionado por negarse a abrir una negociación directa con los representantes elegidos por las bases.
Mientras los policías reclamaban un salario digno y permanecían en carpas soportando temperaturas bajo cero, la estrategia oficial habría sido apostar al desgaste de la protesta.
Ahora, quienes participaron de las negociaciones aseguran que esa estrategia contó con un aliado inesperado.
«El mismo que durante años enfrentó al kirchnerismo hoy terminó siendo funcional al Gobierno de Claudio Vidal», señalan quienes integraron la Mesa de Unidad Policial.
Las sospechas sobre Monsalvo
Según relatan quienes siguieron de cerca el conflicto, Monsalvo reapareció primero en la Zona Norte, donde habría mantenido reuniones con efectivos policiales, previamente «las tuvo con funcionarios del Ministerio de Seguridad».
Tras ese paso, comenzó a producirse la fractura del reclamo en Caleta Olivia, ciudad considerada la cabecera de la Zona Norte.
Pocos días después desembarcó en Río Gallegos.
Allí, sostienen, se reunió con un reducido grupo de efectivos, sembrando dudas sobre la continuidad de la medida de fuerza y promoviendo una salida distinta a la definida por la mayoría de los delegados.
Esa situación derivó en una fuerte división interna que terminó debilitando el reclamo.
El antecedente de 2012
Recuerdemos que esta no sería la primera vez que Monsalvo queda envuelto en fuertes polémicas.
Según información de público conocimiento, la asociación fue conformada durante el histórico acuartelamiento policial de 2012.
Con el paso del tiempo, comenzaron a conocerse situaciones que provocaron la ruptura interna.
Entre ellas, muchos afirman que el propio Monsalvo reconoció en una reunión que parte de aquella protesta habría sido financiada políticamente por el entonces fracasado candidato en varias oportunidades a gobernador por Santa Cruz, el empresario radical Eduardo Costa, un dato no menor, recordemos que las últimas elecciones a diputados nacionales, Costa, mando a votar a Jairo Guzmán.
Cada día queda más claro el alineamiento de Vidal con Milei y Costa. Paradójicamente, quien nació políticamente de la mano del kirchnerismo hoy basa gran parte de su discurso en responsabilizar a ese espacio por el fracaso de su gestión, evitando hacerse cargo de sus propias decisiones y de la falta de respuestas a los santacruceños.
Ese reconocimiento, sostienen, provocó la salida de once integrantes de la asociación, quienes entendieron que el conflicto no había sido completamente independiente como se creía.
Denuncias sobre hechos ocurridos durante el acuartelamiento
Las fuentes consultadas también relatan episodios que, de confirmarse, resultarían de extrema gravedad.
Años después comenzaron a circular versiones internas que atribuían a personas cercanas a Monsalvo la presunta organización de hechos destinados a incrementar la presión política durante el conflicto, entre ellos incendios de vehículos (6) ocurridos en aquellas jornadas.
Hasta el momento no existen resoluciones judiciales que acrediten esas afirmaciones, que forman parte de los testimonios aportados por ex integrantes del movimiento policial.
El conflicto de 2026
Durante la protesta de este año, los delegados de toda la provincia resolvieron apartar a Monsalvo de cualquier representación del conflicto.
Las razones, explican, fueron las crecientes sospechas de que mantenía contactos permanentes con funcionarios del Gobierno provincial.
Según quienes participaron de esas reuniones, comenzaron a notar que algunos argumentos utilizados posteriormente por el ministro de Seguridad, Pedro Pródromos, coincidían llamativamente con expresiones que históricamente utilizaba Monsalvo.
Una de las frases que más recuerdan fue cuando el ministro sostuvo que:
«El policía se desgasta y termina levantando la medida.»
Quienes vivieron el acuartelamiento de 2012 sostienen que esa era precisamente la lógica sobre la cual siempre trabajó Monsalvo: esperar que el desgaste terminara desactivando los reclamos.
La división en Río Gallegos
Fuentes del conflicto aseguran que, pocos días antes del levantamiento definitivo de las medidas, Monsalvo volvió a intervenir.
Relatan que mantuvo contactos con un reducido grupo de efectivos, quienes posteriormente convocaron reuniones paralelas y comenzaron a instalar la posibilidad de aceptar una negociación distinta a la sostenida por la Mesa de Unidad Policial.
Ese movimiento terminó generando una fractura entre distintas dependencias de Río Gallegos.
Mientras algunos decidieron continuar con las medidas de fuerza, otros optaron por regresar a sus funciones.
Temor por represalias
Con el levantamiento del conflicto, ahora crece la preocupación entre los efectivos por posibles sanciones disciplinarias.
Los propios voceros consideran que podrían producirse traslados, cambios de destino, sumarios administrativos e incluso medidas dirigidas especialmente contra quienes encabezaron públicamente el reclamo durante más de cuarenta días.
Pese al regreso gradual de los efectivos a sus tareas, la Mesa de Unidad Policial y Penitenciaria, reconocida por el Ministerio de Trabajo, continuará funcionando como espacio de representación de los trabajadores.
Mientras tanto, los policías retirados mantienen el acampe frente a Casa de Gobierno, sosteniendo el reclamo por una recomposición salarial que consideran todavía insuficiente.
Un conflicto que deja muchas preguntas
La protesta policial de 2026 dejó al descubierto una de las mayores crisis institucionales de los últimos años dentro de las fuerzas de seguridad de Santa Cruz.
A la falta de respuestas salariales se suman ahora denuncias sobre operaciones políticas, divisiones internas y presuntas maniobras destinadas a debilitar un reclamo que durante semanas mantuvo en vilo a toda la provincia.
Hoy, con las medidas prácticamente levantadas, muchos efectivos sostienen que el conflicto terminó, pero que la discusión de fondo recién comienza.

