Vivir en Santa Cruz se ha vuelto cada vez más difícil. La calidad de vida está siendo golpeada por una economía que no da respiro. Hoy, una familia necesita alrededor de 2.100.000 pesos para cubrir la canasta básica. Y no estamos hablando de lujos; estamos hablando de lo esencial: comer, vestirse y vivir con dignidad.
¿Hasta cuándo vamos a seguir naturalizando esta situación?
Nosotros sabemos lo que es pelearla. Sabemos lo que significa levantarse cada día cuando todo parece estar en contra. Pero también sabemos algo mucho más importante: cuando estamos unidos, hacemos historia.
Ya lo demostramos en 2012. En aquel momento dejamos de lado las diferencias, nos miramos a los ojos y entendimos que el camino era uno solo: estar juntos. Salimos a la calle, alzamos la voz y conseguimos lo que muchos decían que era imposible. Fue la prueba de que la unidad no es un simple discurso, sino una verdadera herramienta de transformación.
Hoy la historia vuelve a ponernos a prueba.
No podemos permitir que cada uno luche por separado mientras la situación empeora. No podemos resignarnos a que llegar a fin de mes sea una batalla permanente. Tenemos familias, tenemos hijos, tenemos sueños, y esos sueños no pueden quedar atrapados en salarios que ya no alcanzan para vivir.
Por eso, hoy más que nunca, necesitamos construir un frente unido. Un frente con convicción, con respeto, pero también con firmeza. Un frente que represente a cada trabajador y a cada familia que sufre en carne propia esta realidad.
La historia ya nos enseñó que cuando el pueblo de Santa Cruz se une, no hay obstáculo imposible de superar.
No bajemos los brazos. No perdamos la esperanza. Pero, sobre todo, no perdamos la unidad.
Porque juntos somos más fuertes.
Porque juntos ya hicimos historia…
Y porque juntos, una vez más, la vamos a volver a hacer.

