En el marco de un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, se realizó en el barrio Madres a la Lucha de Río Gallegos una importante jornada de reflexión que convocó a vecinos, jóvenes y referentes políticos, sociales y sindicales.
El encuentro tuvo lugar en el SUM del barrio bajo la consigna “24 de Marzo: ¿Qué pasó en Santa Cruz?”, y propuso analizar el impacto de la dictadura en la provincia, sus vínculos con procesos históricos previos y su proyección en la actualidad.
La charla estuvo a cargo del historiador Miguel Auzoberría y de Susana Martínez, quienes desarrollaron un recorrido que permitió contextualizar el golpe dentro de un esquema más amplio de poder político y económico.
Durante la jornada se establecieron conexiones con hechos clave de la historia regional, como las Huelgas Patagónicas de 1921, señaladas como antecedente de la represión al movimiento obrero, y su continuidad en otros episodios como la Guerra de Malvinas.
También se abordó el conflicto limítrofe entre Argentina y Chile por el Canal del Beagle, destacando cómo se instaló un clima de confrontación entre pueblos hermanos en un contexto dominado por dictaduras militares, como las de Augusto Pinochet y Leopoldo Galtieri.
Uno de los puntos centrales del debate fue el análisis del modelo económico implementado durante la dictadura, con figuras como José Alfredo Martínez de Hoz, orientado a reconfigurar la economía en detrimento de los trabajadores. En ese marco, se remarcó que, incluso durante la guerra de Malvinas, avanzaron procesos de privatización de empresas estatales.
El encuentro también hizo foco en las consecuencias sociales del régimen, como la persecución, la desaparición forzada y la intervención de los sindicatos, entendidas como parte de un plan sistemático para disciplinar a la sociedad y desarticular la organización popular.
Participaron de la jornada dirigentes como Alejandro Garzón, el ex presidente de YPF Pablo González, y referentes de distintas organizaciones, entre ellas la CTA Autónoma, el SITRAIC y FETIA.
Uno de los momentos más emotivos se dio cuando participantes compartieron testimonios personales sobre lo vivido durante las dictaduras en Argentina y Chile, aportando una dimensión humana al análisis histórico.
La presencia de jóvenes fue otro de los aspectos destacados, reafirmando la importancia de sostener la memoria como herramienta para comprender el presente.
La jornada dejó una conclusión compartida: la memoria no solo permite revisar el pasado, sino también interpretar el presente y proyectar el futuro. A 50 años del golpe, el mensaje fue claro: los procesos de concentración del poder y disciplinamiento social no son hechos aislados, sino parte de una continuidad histórica que aún interpela a la sociedad.

