La novela del poder nacional vuelve a golpear de lleno a Santa Cruz. Esta vez, el presidente Javier Milei decidió avanzar contra China y frenar los proyectos de inversión que estaban en marcha, entre ellos, la reactivación de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, una de las obras más esperadas para el desarrollo energético de la provincia.
La salida de Guillermo Francos del Gobierno nacional fue el detonante. El ahora exjefe de Gabinete era el principal interlocutor con los representantes chinos y el puente político que había permitido reabrir las negociaciones para reactivar las obras paralizadas.
Según reveló La Política Online, Francos había mantenido al menos 50 reuniones con enviados de China, y había logrado destrabar un acuerdo clave entre China Gezhouba Group, Eling Energía e Hidrocuyo, bajo la figura de una Unión Transitoria de Empresas (UTE), que había lanzado incluso un concurso privado para comprar cemento por más de 21 millones de dólares con vistas a retomar la construcción de la represa Jorge Cepernic en marzo de 2026.
Pero todo se derrumbó con su salida. La administración de Milei, alineada completamente a los intereses de Estados Unidos, decidió desactivar el radar chino en San Juan y congelar la relación con el gigante asiático. Con esa decisión, las represas de Santa Cruz vuelven a quedar en el aire, pese a los anuncios recientes del ministro de Energía provincial, Jaime Álvarez, quien había confirmado la firma de la carta de reinicio de obras entre ENARSA y las entidades financieras chinas.
Para Santa Cruz, el impacto sería devastador: ya se perdieron más de 6.000 empleos por el cierre de pozos petroleros, y ahora se esfuma otra posibilidad concreta de reactivación económica.
Mientras tanto, Claudio Vidal, que había celebrado el acuerdo como un logro político propio y una oportunidad para recuperar la obra pública en la provincia, vuelve a quedar expuesto ante una decisión del Gobierno nacional que lo deja sin respaldo ni respuestas.
Una vez más, el gobierno libertario demuestra que sus prioridades no están en el desarrollo del país federal ni en el trabajo patagónico, sino en cumplir los dictados de Washington, aún a costa del futuro energético y productivo de Santa Cruz.

