En un contexto de fuerte crisis y reclamos crecientes en Santa Cruz, el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, volvió a posicionarse con una decisión clave: confirmó la apertura de paritarias municipales para el próximo 21 de abril y puso en el centro de la escena la necesidad de recomponer los salarios.
El anuncio no es menor. Llega en un momento donde la gestión provincial de Claudio Vidal mantiene a los trabajadores estatales sin paritarias desde hace más de cinco meses, con conflictos sindicales en escalada y una provincia atravesada por protestas.
Frente a ese escenario, la administración municipal aparece dando un paso adelante.
“Hay que ponerle plata al trabajador”, sostuvo Grasso, dejando en claro que su enfoque apunta a sostener el poder adquisitivo y reactivar el circuito económico local. Para el jefe comunal, el salario no es solo una discusión sectorial, sino una herramienta central para dinamizar el consumo y la actividad en la ciudad.
“El trabajador necesita poder comprar, pagar servicios, mover la economía. Si no hay salario, no hay consumo”, remarcó.
Además, el intendente subrayó que, aun en un contexto de ajuste y restricciones, el municipio continúa avanzando tanto en la discusión salarial como en la ejecución de obra pública, apostando a una administración activa de los recursos.
“Seguimos haciendo paritarias y seguimos haciendo obras. A mí no me votaron para comentar la realidad, sino para resolverla”, afirmó.
La decisión marca un contraste político y de gestión: mientras a nivel provincial crece el malestar por la falta de respuestas, en Río Gallegos se abre una instancia concreta de negociación con los trabajadores.
En medio de una provincia tensionada y con conflictos abiertos, la convocatoria a paritarias municipales no solo es una medida administrativa: es también una señal política.

