El dirigente nacional de ATE, Alejandro Garzón, salió con dureza a cuestionar la detención de la secretaria general Marlén Gómez y de José Vilán en Las Heras, en el marco del conflicto sindical que atraviesa el sector estatal en Santa Cruz.
En declaraciones a un medio local, Garzón calificó el procedimiento como una maniobra “ilegal y armada”, y apuntó directamente contra el poder político y el accionar judicial. “Es imposible hablar de independencia de poderes cuando se detiene a una dirigente sindical por una permanencia pacífica en reclamo de derechos básicos”, sostuvo.
El referente de ANUSATE fue más allá y responsabilizó políticamente al gobernador Claudio Vidal, al considerar que la medida busca enviar un mensaje de disciplinamiento a los gremios en medio de un escenario de fuerte tensión por la falta de paritarias. Según remarcó, el sector estatal arrastra más de un año sin actualizaciones salariales, lo que ha profundizado el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores.
Garzón también dirigió críticas hacia el interior de su propio espacio sindical. Advirtió sobre un “distanciamiento peligroso” entre la conducción y las bases, y cuestionó la efectividad de las medidas de fuerza actuales. “Los paros no tienen el impacto necesario porque la conducción está cómoda y se ha debilitado la estructura de delegados”, señaló.
En ese marco, puso en duda los anuncios oficiales sobre una posible convocatoria a paritarias en mayo, al considerarlos una estrategia dilatoria. “Es patear la pelota hacia adelante mientras miles de trabajadores estatales caen por debajo de la línea de pobreza”, afirmó.
El conflicto continúa en escalada y suma un nuevo capítulo en un contexto marcado por reclamos salariales, protestas y creciente tensión entre el Gobierno provincial y los gremios.

