La crisis que atraviesa la Policía de Santa Cruz sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que generó indignación entre efectivos en actividad, retirados y familiares que participan de las medidas de fuerza en toda la provincia.
Mientras cientos de policías continúan movilizados en Río Gallegos y distintas localidades reclamando una recomposición salarial urgente, mejores condiciones laborales y la apertura de un canal de diálogo real con el Gobierno provincial, un mensaje atribuido al subjefe de Policía, comisario general Luis Bordón, cayó como una verdadera bomba en medio del conflicto.
La captura de pantalla, que rápidamente comenzó a circular entre efectivos y en redes sociales, muestra un duro mensaje dirigido a un policía retirado, con expresiones despectivas, ironías y cuestionamientos personales.
«Tranquilos todavía sus deseos no se cumplen», comienza el texto, para luego continuar con frases como: «por lo pronto ponete a laburar», «menos mal que sos Licenciado en Seguridad» y «te querés hacer el mártir».
La difusión del mensaje provocó fuertes reacciones dentro de la fuerza, especialmente porque se produce en uno de los momentos más delicados que atraviesa la institución en los últimos años.
«La conducción perdió el mando»
A las críticas internas se sumó el ex jefe policial Juan Alberto Rojas, quien utilizó sus redes sociales para cuestionar duramente a la conducción de la fuerza y al Ministerio de Seguridad.
«Lamentable: la Policía de Santa Cruz, una institución prestigiosa, fue llevada a esta situación. Sus integrantes sufrieron chicanas, maltratos y falta de empatía de las máximas autoridades», expresó.
Rojas fue aún más lejos al asegurar que «las amenazas de no llamar a paritarias solo unieron a la tropa» y sostuvo que «hoy la conducción perdió el mando, pero se aferra al cargo y genera más enojo».
Finalmente pidió que las actuales autoridades den «un paso al costado por el bien de la institución».
Una protesta que no deja de crecer
El episodio ocurre mientras el conflicto policial sigue escalando.
Según los propios autoconvocados, más del 90% de los efectivos habrían adherido al quite de colaboración dispuesto en toda la provincia. Además continúan los acampes frente a Casa de Gobierno, las movilizaciones y las concentraciones en distintas ciudades santacruceñas.
Lejos de contribuir a descomprimir la situación, la difusión de mensajes confrontativos desde la propia cúpula policial parece haber generado el efecto contrario.
Entre efectivos y familiares la sensación es cada vez más clara: mientras la base reclama salarios dignos y respuestas concretas, las máximas autoridades parecen concentradas en responder críticas personales y librar disputas internas.
En una provincia donde el conflicto policial ya empieza a recordar algunos de los momentos más tensos de la historia reciente de Santa Cruz, muchos se preguntan si el Gobierno comprende realmente la dimensión de la crisis que tiene enfrente o si sigue apostando al desgaste y al silencio.
Porque cuando una fuerza de seguridad se siente ignorada, y quienes deben conducirla responden con agravios, el problema deja de ser solamente salarial para convertirse en una crisis de autoridad.

