La senadora nacional por Santa Cruz, Natalia Gadano, rechazó en el Senado la reforma del régimen de Zona Fría y llevó al recinto una descripción cruda de la situación que atraviesan miles de familias santacruceñas. El proyecto finalmente fue aprobado por la Cámara alta con 38 votos a favor y 8 en contra.
“Me parece imperdonable que tengamos un dictamen firmado por legisladores patagónicos”, sostuvo Gadano, al cuestionar a quienes acompañaron la iniciativa y advertir sobre el impacto que puede tener la modificación del esquema de subsidios en las facturas de gas.
La legisladora puso el foco en una realidad concreta. Mencionó la pérdida de puestos de trabajo, el cierre de comercios y las dificultades económicas que atraviesan distintas localidades. También expuso el caso de Perito Moreno: según los números que presentó, un trabajador municipal percibe alrededor de $366.000, mientras que una factura de luz puede alcanzar los $440.000 y la de gas los $586.000.
“¿Cómo podemos vivir los santacruceños?”, preguntó desde el recinto.
Gadano también cuestionó el argumento de que la modificación no tendría un impacto significativo sobre la Patagonia y planteó que eliminar componentes del subsidio vinculados al transporte y la distribución puede terminar repercutiendo en las boletas.
Frente a la reforma, la senadora defendió la propuesta para crear una “Zona Polar” para Santa Cruz y Tierra del Fuego, con una bonificación adicional para ambas provincias.
Y dejó una definición que sintetizó toda su intervención: “Para nosotros la calefacción no es un lujo, es una necesidad, es calidad de vida”.
Porque mientras desde Buenos Aires se discuten porcentajes y subsidios, en Santa Cruz hay familias que tienen que elegir entre pagar una factura o llegar a fin de mes. La Patagonia no puede calefaccionarse con discursos: necesita tarifas que contemplen su realidad. Y para miles de santacruceños, una boleta imposible de pagar no es una cuestión económica: es quedarse sin calefacción en pleno invierno.

