La situación social en Río Gallegos muestra señales de agravamiento en distintos sectores de la ciudad, donde cada vez más familias recurren a la asistencia del Estado municipal para cubrir necesidades básicas. Desde la Secretaría de Desarrollo Comunitario confirmaron un aumento sostenido en los pedidos de ayuda, especialmente vinculados a alimentos, agua, leña y elementos de calefacción.
La titular del área, Mónica Gutiérrez, señaló que el incremento de la demanda es notorio y que los equipos territoriales se encuentran trabajando de manera intensiva para dar respuesta en un contexto que definió como “desesperante” para muchas familias, sobre todo en los barrios más alejados del casco céntrico.
Uno de los operativos más importantes se realizó el último sábado en el barrio 22 de Septiembre, donde el Municipio desplegó un amplio dispositivo junto a distintas áreas. “Teníamos previsto asistir entre 200 y 300 familias, pero la demanda superó lo esperado y terminamos entregando a más vecinos”, explicó la funcionaria.
La asistencia no solo alcanzó a quienes ya estaban registrados en los Centros Integradores (Cenin), sino también a vecinos que se acercaron durante la jornada en busca de ayuda urgente. En varios casos, se trató de familias que, a pesar de contar con servicio de gas, no pudieron afrontar el pago de las facturas y sufrieron cortes en el suministro, lo que incrementa la necesidad de alternativas para calefaccionarse.
Según detalló Gutiérrez, los pedidos llegan tanto por inscripción directa como a través de relevamientos territoriales que realizan promotoras sociales casa por casa. “Hay muchos vecinos que no pueden acercarse, entonces vamos nosotros a los domicilios para conocer la situación y actuar en consecuencia”, indicó.
La planificación de los operativos combina intervenciones masivas los fines de semana en los sectores de mayor vulnerabilidad, con entregas más focalizadas durante la semana en barrios como El Carmen, San Benito, Chacras, Los Álamos y Los Sauces. Además, ya se analiza replicar un operativo similar en el barrio Madres a la Lucha, donde más de 100 familias se encuentran registradas a la espera de asistencia.
Más allá de la entrega de leña, el relevamiento territorial dejó al descubierto una multiplicidad de necesidades. “Nos piden agua, frazadas, alimentos, caloventores. La situación es muy compleja”, sostuvo la secretaria, quien también mencionó problemas en el acceso a servicios básicos, como el cierre de canillas comunitarias, lo que obligó al Municipio a intervenir con camiones cisterna.
El crecimiento de la demanda se da en un contexto económico adverso, donde la pérdida de ingresos y el aumento del costo de vida impactan de lleno en los sectores más vulnerables. En ese escenario, el rol del Estado local aparece como un sostén clave para muchas familias que atraviesan dificultades para cubrir necesidades esenciales.
Finalmente, Gutiérrez convocó a los vecinos que requieran asistencia a acercarse a los Centros Integradores de su zona para registrarse, mientras que los equipos municipales continúan con recorridas permanentes para detectar situaciones urgentes y brindar respuestas en territorio.

