El cierre del tesoro regional del Banco Central en Río Gallegos encendió una fuerte alarma en Santa Cruz. Desde La Bancaria denunciaron que la medida no solo afecta puestos de trabajo, sino que representa un nuevo retroceso en la presencia del Estado nacional en la Patagonia.
La secretaria general de La Bancaria Santa Cruz, Griselda Fabregat, cuestionó con dureza la decisión y aseguró que existe una política sostenida de retiro de organismos nacionales y bancos públicos en la región.
En diálogo con un medio local, confirmó que la sede de Río Gallegos ya dejó de operar y que ya no se reciben más movimientos vinculados al manejo de efectivo.
“Hay una decisión política muy firme de sacar todo lo que sea Estado nacional o bancos nacionales de la Patagonia”, sostuvo.
Fabregat explicó que el cierre generará mayores costos operativos para las entidades bancarias, ya que ahora deberán recurrir a Buenos Aires o a otras regionales para abastecerse de efectivo, lo que impactará directamente en la logística y el funcionamiento del sistema financiero.
Según detalló, actualmente los bancos pueden redistribuir entre sí los sobrantes de encaje, pero advirtió que cuando esa disponibilidad se agote, deberán trasladar el dinero desde otros puntos del país.
“Cuando se vacíe el mercado, cada banco tendrá que viajar a Buenos Aires y traer efectivo por avión. Es un costo enorme que antes no existía”, remarcó.
La dirigente sindical también cuestionó el fuerte achique de la estructura regional del Banco Central: de las 22 regionales que funcionaban en el país, 12 serán cerradas, y cuatro de ellas pertenecen a la Patagonia.
Con este esquema, Trelew quedará como única sede operativa en toda la región sur.
“La única que queda es Trelew. Santa Cruz y Tierra del Fuego ya no existimos”, expresó con preocupación.
Además del impacto institucional, la medida golpea de lleno a los trabajadores. En total, 32 empleos se ven afectados en todo el país, con casos de traslados forzosos a miles de kilómetros de sus hogares.
En Río Gallegos, el trabajador afectado deberá mudarse a Trelew, una distancia de casi 1.500 kilómetros, situación que desde el gremio califican como un desarraigo injustificado.
“No importa el destino, los están obligando a irse, dejando atrás a sus familias. Es un despropósito”, afirmó.
Actualmente, La Bancaria mantiene una instancia de conciliación con el Banco Central a través del Ministerio de Trabajo, aunque desde el gremio reconocen que el panorama no es sencillo.
Fabregat señaló que esperan una nueva audiencia con la intención de revertir la medida, aunque admitió que las posibilidades son complejas.
“Nuestro objetivo es mantener abierta la regional de Río Gallegos porque es clave para toda la región. Estamos utilizando todas las herramientas que tenemos, desde audiencias hasta medidas de fuerza para visibilizar esta situación”, concluyó.

