A pocos días del vencimiento de los denominados “resguardos laborales”, previsto para el 30 de abril, el conflicto docente en Santa Cruz atraviesa uno de sus momentos más sensibles. La incertidumbre por la posible pérdida de puestos de trabajo, sumada a la falta de convocatoria a paritarias y la ausencia de respuestas oficiales, profundiza la tensión en el sector.
El dirigente docente Juan Manuel Valentín advirtió que cientos de trabajadores podrían quedarse sin empleo o sufrir una fuerte reducción de sus ingresos, y cuestionó duramente al Gobierno provincial por la falta de definiciones concretas.
“Dicen que la educación está primero, pero evidentemente los trabajadores no somos prioridad”, expresó.
Según explicó, el propio Gobierno reconoció la posible caída de cerca de 200 cargos y más de 1.600 horas cátedra, lo que representaría otros 200 puestos más afectados. En total, estiman que al menos 400 cargos podrían desaparecer.
“Estamos hablando de cientos de familias que pueden quedarse sin sustento. Y aunque fueran menos, cada cargo representa una casa, un alquiler, una mesa que sostener”, remarcó.
Valentín también denunció que el Consejo Provincial de Educación no entrega las plantas funcionales necesarias para conocer con precisión el verdadero alcance del problema, lo que impide dimensionar con claridad el impacto real sobre los trabajadores.
La preocupación no pasa solamente por quienes podrían perder completamente su empleo, sino también por quienes verían reducidas sus horas cátedra o uno de sus cargos, algo que en el contexto actual significa una caída salarial difícil de sostener.
“Perder un cargo hoy no es una estadística. Es no poder pagar el alquiler, no llegar a fin de mes o no sostener una familia. Estamos hablando de personas concretas”, señaló.
Otro de los puntos que agrava el conflicto es la paralización de la subcomisión laboral, el espacio donde se venía discutiendo la situación. Desde el sector docente aseguran que el propio Gobierno fue cerrando progresivamente las instancias de diálogo.
“Pasamos de reuniones diarias a semanales, después quincenales y ahora directamente suspendidas. Así es imposible resolver cualquier conflicto”, cuestionó.
A esto se suma la falta de convocatoria a paritarias salariales, un reclamo que sigue vigente y que se profundiza en medio de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
Desde los gremios insisten en que la discusión no es solamente salarial: la estabilidad laboral se volvió una urgencia inmediata ante la inminencia del vencimiento de los resguardos.
“El problema no es si son 400 o 1.500. El problema es que hay docentes que se quedan sin trabajo o pierden gran parte de su salario”, insistió Valentín.
En este escenario, los sindicatos continúan con medidas de fuerza y acciones conjuntas con otros sectores. Para el Día del Trabajador ya se prevén actividades como ollas populares y actos en distintas localidades de la provincia.
El dirigente también vinculó la crisis educativa con un contexto económico más amplio, marcado por la caída del empleo en sectores como el petrolero y la construcción.
“No hay trabajo en el sector privado y el Estado también está recortando. Eso genera más desempleo, menos consumo y una situación social cada vez más delicada”, advirtió.
Con el 30 de abril cada vez más cerca y sin canales de negociación activos, el conflicto docente sigue escalando y la incertidumbre crece entre los trabajadores que esperan respuestas urgentes.

