La interna dentro del oficialismo provincial sumó un nuevo capítulo de fuerte tensión. El intendente de Puerto San Julián, Daniel Gardonio, lanzó durísimas críticas contra el gobierno de Claudio Vidal, cuestionó el regreso de dirigentes ligados al kirchnerismo a cargos de poder y advirtió que, si no hay un cambio real, está dispuesto a dar un paso al costado.
“Honestamente, si esto sigue, yo sí me voy a correr”, afirmó, dejando en evidencia el profundo malestar que atraviesa a sectores que acompañaron la construcción de Por Santa Cruz con la promesa de terminar con viejas prácticas políticas que hoy —según denuncian— vuelven a repetirse.
Gardonio fue contundente al señalar que el ingreso de figuras vinculadas al kirchnerismo dentro de la gestión provincial representa una traición al voto popular. “Competimos contra esto para sacar este esquema y lo volvemos a meter adentro”, disparó.
Para el jefe comunal, la designación de Mauro Casarini como secretario de Estado de Articulación fue el punto de quiebre. “Es la gota que rebalsa el vaso”, sostuvo, marcando que no se trata solo de nombres, sino del mensaje político que se le da a la sociedad.
“No queremos estar con la misma gente, inclusive con gente que tiene dudosa transparencia. Sentimos que no generamos ningún cambio y que no se respeta lo que la gente votó”, expresó.
Las declaraciones no llegan en un contexto menor. Semanas atrás, el diputado Mario Piero Boffi, hombre cercano a Gardonio, dejó el bloque oficialista junto a Fernando Martínez, profundizando la fractura interna dentro del armado provincial.
El intendente explicó que las diferencias fueron planteadas puertas adentro durante mucho tiempo, pero la falta de respuestas terminó por llevar el conflicto al plano público.
“La salida pública es una explosión. Es cuando uno dice: hasta acá”, resumió.
Además del malestar político, Gardonio también apuntó contra la falta de gestión concreta y el incumplimiento de anuncios para Puerto San Julián. Entre ellos mencionó el acueducto prometido y la paralización de la Escuela Industrial N°8.
“Cuando se dice algo es porque se va a hacer. Si no, que no se anuncie”, remarcó, señalando que la falta de avances genera incertidumbre y enojo en la comunidad.
Especialmente grave resulta la situación del agua, una demanda histórica que sigue sin resolverse mientras las promesas se acumulan y las obras no aparecen.
Pese a la dureza de sus críticas, Gardonio destacó el diálogo con el jefe de Gabinete Pedro Luxen, aunque dejó en claro que la paciencia tiene límite.
“Si dentro de 30 días seguimos en la misma situación, obviamente habrá que tomar decisiones”, advirtió.
Lo que queda expuesto es una realidad cada vez más evidente: dentro del propio oficialismo ya no se discuten matices, sino el incumplimiento de una promesa de cambio que empieza a resquebrajarse desde adentro.

