La salida de la ministra de Salud de Santa Cruz, María Lorena Ross, es inminente, no solo queda marcada por las denuncias de irregularidades en licitaciones millonarias, sino también por una creciente polémica por despidos de trabajadores en el sistema sanitario provincial.
En las últimas horas, el conflicto se profundizó en Puerto Deseado, donde se denunció la desvinculación de profesionales de la salud en un contexto crítico, marcado por la falta de especialistas. Entre los casos señalados aparecen el de una bioquímica y el de la obstetra Celeste Córdoba, lo que generó una fuerte reacción política y social.
Desde distintos sectores advirtieron que estas decisiones no son hechos aislados, sino parte de una lógica que debilita el sistema de salud. En una comunidad que necesita cubrir áreas clave, la salida de profesionales genera preocupación y pone en jaque la atención sanitaria.
La concejal Ana María Games fue una de las voces más contundentes. Cuestionó el impacto de estas medidas en el futuro de la ciudad y planteó un interrogante que rápidamente se replicó en la comunidad: qué incentivo tienen los jóvenes profesionales para volver a su lugar de origen si ante cualquier reclamo la respuesta es el despido.
El reclamo también fue acompañado por referentes políticos y dirigentes locales, quienes elevaron presentaciones formales ante el Ministerio de Salud, el jefe de Gabinete y el propio gobernador Claudio Vidal, exigiendo explicaciones y la revisión de las decisiones adoptadas.
El malestar crece en una provincia donde el sistema de salud ya enfrenta serias dificultades. La falta de profesionales, sumada a decisiones que generan incertidumbre laboral, alimenta un escenario cada vez más complejo.
Mientras tanto, la salida de Ross deja más preguntas que respuestas. No solo por las denuncias que la rodean, sino por el impacto concreto de sus decisiones en un área sensible, donde cada trabajador cuenta y cada pérdida se siente en la comunidad.

