Algo que nos habia quedado en el tintero, mientras el Gobierno de Santa Cruz impulsa nuevas exigencias para el ingreso y la carrera administrativa de los trabajadores estatales, una fuerte contradicción volvió a instalarse en el centro del debate político: el gobernador Claudio Vidal pretende que los trabajadores cuenten con el secundario completo, cuando desde hace tiempo existen publicaciones periodísticas que sostienen que él mismo no habría finalizado ese nivel educativo.
La medida, que comenzó a discutirse en el marco de las negociaciones paritarias, generó malestar entre distintos sectores de la administración pública, donde cuestionan que el Ejecutivo imponga nuevos requisitos mientras miles de trabajadores reclaman salarios que les permitan llegar a fin de mes.

Las críticas apuntan a una supuesta doble vara. «Se les exige cada vez más a los empleados, pero quienes toman las decisiones no cumplen con los mismos estándares que pretenden imponer», cuestionan desde distintos sectores sindicales.
La polémica vuelve a instalar una pregunta incómoda para la gestión provincial:
¿con qué autoridad moral se exigen requisitos que el propio gobernador, según publicaciones periodísticas, no habría cumplido?
El debate no gira sobre la importancia de terminar los estudios secundarios, una política ampliamente promovida por el sistema educativo y el Estado, sino sobre la legitimidad política de quien impulsa esa exigencia.

Para muchos trabajadores, el problema no es el título, sino la coherencia. En medio de una provincia atravesada por conflictos salariales, paritarias estancadas y reclamos de distintos sectores estatales, consideran que el Gobierno debería priorizar resolver la crisis económica antes de imponer nuevas condiciones para quienes sostienen el funcionamiento del Estado.
fuente: Premisa

