Mientras el país atraviesa un nuevo 25 de Mayo marcado por el ajuste, los conflictos sociales y la pérdida de poder adquisitivo, en Santa Cruz crece el malestar por un gobierno provincial cada vez más desconectado de la realidad cotidiana de la gente.
El paralelismo entre el gobierno nacional de Javier Milei y la gestión provincial de Claudio Vidal es cada vez más evidente. Mientras Milei protagonizaba una nueva escena de tensión institucional dejando afuera del Tedeum a la vicepresidenta Victoria Villarruel, en Santa Cruz el gobernador decidió alejarse de la capital provincial y refugiarse políticamente en Puerto Santa Cruz, dejando una provincia incendiada por los conflictos.
Río Gallegos atraviesa semanas de protestas permanentes, marchas, ministerios tomados y sindicatos estatales en pie de guerra. Los trabajadores estatales llevan más de dos semanas sosteniendo medidas de fuerza en el Ministerio de Economía. Hay paros de 72 horas, 120 horas y reclamos que crecen en educación, salud, servicios públicos y administración central.

La postal es contundente: rutas con reclamos, edificios públicos ocupados, trabajadores movilizados y un gobierno que responde con anuncios grandilocuentes mientras evita discutir el fondo de la crisis.
En paralelo, Vidal continúa realizando promesas que muchos consideran imposibles de cumplir en los tiempos anunciados, como nuevos planes de viviendas, mientras la provincia no logra resolver cuestiones básicas como salarios, infraestructura escolar, servicios esenciales y funcionamiento del Estado.

A eso se suma la polémica por los llamados “galpones verduleros”, promocionados como alternativa económica para la población, pero cuestionados por la falta de controles fiscales, operaciones sin tickets ni facturación visible y manejos que recuerdan más a la informalidad que a una política pública seria. Mientras tanto, vecinos denuncian que muchos productos terminan costando incluso más caros que en verdulerías tradicionales de barrio.
El clima político se tensó aún más tras el avance del proyecto de endeudamiento por 600 millones de dólares impulsado por el Ejecutivo provincial. Intendentes, diputados, senadores y dirigentes de distintos espacios comenzaron a cerrar filas para exigir explicaciones concretas sobre el destino de esos fondos.

El ex gobernador Daniel Peralta incluso planteó públicamente la posibilidad de convocar a un plebiscito para que el pueblo santacruceño decida si está de acuerdo o no con avanzar en una deuda histórica para la provincia.
Las críticas apuntan a la falta de precisiones sobre las obras, los controles y las garantías que quedarían comprometidas. También crece el temor sobre el mecanismo financiero: dólares que ingresan por Nación, pesos que llegan a la provincia y una deuda que luego deberá pagarse en moneda extranjera, en medio de una economía nacional cada vez más inestable.
En el centro de las críticas también aparece el funcionamiento del Tribunal de Cuentas. La designación de Marilina Jaramillo, quien pasó de ser ministra de Economía a conducir el organismo encargado de auditar las cuentas públicas, sigue generando fuertes cuestionamientos políticos y éticos.

A esto se suman denuncias de presuntas presiones sobre medios de comunicación mediante el manejo de la pauta oficial, periodistas con cargos estatales trabajando simultáneamente en productoras afines al oficialismo y estructuras políticas que —según denuncian sectores opositores y sindicales— replican en Santa Cruz el mismo esquema de ajuste y disciplinamiento impulsado desde Nación.

Los cuestionamientos también alcanzan al área social. Tras la salida de la ministra de Desarrollo Social, persisten versiones internas sobre manejos irregulares en subsidios, falta de respuestas en niñez y ausencia de equipos técnicos suficientes para abordar situaciones complejas que denuncian distintas familias santacruceñas.
En organismos como Servicios Públicos, Canal 9, Fomicruz y entes autárquicos crece además la preocupación por posibles procesos de privatización o reestructuración.

Sin embargo, en medio de una provincia golpeada por la crisis, hubo una postal distinta durante la noche del 24 de Mayo en Río Gallegos. La tradicional Velada Patriótica organizada por la Municipalidad en el Boxing Club reunió a cientos de familias que pudieron compartir un momento de encuentro en medio de tanta incertidumbre.
Con música, danzas tradicionales, números artísticos y emprendedores locales, el evento se convirtió en un pequeño respiro para muchos vecinos de la capital santacruceña. Pasada la medianoche, varios puestos gastronómicos ya habían vendido toda su producción.
“Esto por lo menos es un alivio para poder juntar unos mangos. Está todo tan mal y tan caro que no alcanza”, expresó una emprendedora presente en el evento, agradeciendo al Municipio por generar espacios donde los trabajadores independientes pueden sostener parte de su economía.

La presencia del intendente Pablo Grasso y de funcionarios municipales recorriendo el lugar, compartiendo con vecinos y emprendedores, también marcó un fuerte contraste político con la ausencia del gobierno provincial en la capital.
Porque mientras una parte de Santa Cruz vive entre anuncios, conflictos y discursos, otra intenta sostener la cercanía, el encuentro social y el acompañamiento en los momentos más difíciles.
Y quizás allí aparece la comparación inevitable que hoy muchos vecinos hacen en voz baja: entre quienes gobiernan desde lejos y quienes, al menos, siguen caminando entre la gente.

