La empresa estatal “Santa Cruz Puede” quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que trabajadores comenzaran a reclamar públicamente por demoras en el pago de sus salarios.
El conflicto expone una contradicción que ya empieza a generar críticas dentro y fuera del ámbito político provincial: mientras el Gobierno impulsa el discurso de la producción y el desarrollo económico, los propios operarios vinculados al proyecto denuncian atrasos salariales y condiciones de precariedad.

Los cuestionamientos apuntan directamente a la administración provincial y al funcionamiento de la empresa estatal, que opera en los galpones que pertenecieron al empresario Lázaro Báez y que actualmente forman parte de la estructura productiva promovida por la gestión de Claudio Vidal.
“Se llenan la boca hablando de producción y de Santa Cruz Puede, pero ni siquiera pueden pagarles en tiempo y forma a los trabajadores”, señalaron desde sectores críticos al Gobierno.
Además, remarcan que el emprendimiento requiere financiamiento estatal permanente para sostenerse, incluso para afrontar el pago de salarios.
El malestar crece entre los trabajadores, quienes comenzaron a visibilizar la situación y a exigir respuestas concretas ante la incertidumbre económica.
Desde distintos sectores ya comenzaron a preguntarse cuál es el verdadero alcance y objetivo de Santa Cruz Puede, en medio de una provincia atravesada por conflictos salariales, reclamos gremiales y una fuerte crisis económica.

Santa Cruz Puede, pero no puede con todo!

