Una licitación impulsada por el Ministerio de Salud de Santa Cruz, a cargo de María Lorena Ross, encendió fuertes cuestionamientos dentro del sector farmacéutico por posibles irregularidades en su diseño. Se trata de un proceso por casi 8.700 millones de pesos destinado a la compra de medicamentos para el sistema sanitario provincial.
El eje de la polémica está en los requisitos del pliego: se exige que un único proveedor cotice la totalidad de los medicamentos, se haga cargo de la distribución en toda la provincia y además implemente un sistema digital de control de stock. A esto se suman exigencias de infraestructura, logística y respaldo financiero que, según especialistas, dejan afuera a la mayoría de las droguerías que habitualmente participan en este tipo de contrataciones.
Desde el sector advierten que estas condiciones reducen drásticamente la competencia y, en la práctica, podrían direccionar la licitación hacia una sola empresa con capacidad para cumplir todos los requisitos.
Uno de los nombres que aparece en este escenario es el de la droguería Suizo Argentina, una de las pocas firmas del país con estructura suficiente para abarcar todo el esquema planteado. Sin embargo, su posible participación genera aún más preocupación debido a que la empresa se encuentra bajo investigación judicial en una causa vinculada a presuntas irregularidades en la provisión de medicamentos a nivel nacional.
El modelo elegido por el Ministerio concentra en un solo actor el abastecimiento, la logística y el control, una decisión que, según expertos, puede derivar en sobreprecios si no existe competencia real.
Mientras el proceso continúa, crecen las dudas: ¿se trata de una decisión técnica para optimizar el sistema o de un esquema que, en los hechos, termina beneficiando a un proveedor específico?

