Caleta Olivia, históricamente identificada como una de las ciudades petroleras más importantes de Santa Cruz, hoy muestra una cara muy distinta. Lejos del desarrollo prometido, crecen las señales de una crisis social que ya no se puede ocultar.
En distintos puntos de la ciudad, vecinos advierten una realidad cada vez más dura: comercios que bajan sus persianas, actividad económica en retroceso y familias que, cuando cae la noche, buscan alimentos entre los residuos.
Las escenas ya no son aisladas. Se repiten afuera de una panadería ubicada en la intersección de Independencia y Santiago del Estero, detrás del CEMEPA, y también después de las 23 horas en carnicerías, donde personas esperan lo que pueda descartarse para poder llevar algo a sus casas.
Pero el cuadro se vuelve aún más grave con un antecedente reciente: una familia fue hospitalizada y una mujer falleció tras consumir comida en mal estado obtenida del basural de Caleta Olivia, exponiendo de manera cruda el nivel de vulnerabilidad al que han llegado muchos vecinos.
La situación se da en un contexto provincial atravesado por conflictos abiertos. No hay paritarias desde hace meses, los gremios endurecen sus medidas y ya se anuncian cortes de ruta en Las Heras. A esto se suman edificios tomados, acampes frente a la Casa de Gobierno y un malestar social que crece día a día.
Mientras tanto, la gestión provincial de Claudio Vidal enfrenta cuestionamientos por la falta de respuestas concretas. Cambios constantes de ministros, anuncios que no se concretan y denuncias sobre licitaciones millonarias alimentan la desconfianza.
En Caleta Olivia, bajo la gestión del intendente Pablo Carrizo, el panorama tampoco logra revertirse. La caída del empleo, los despidos y la falta de políticas activas profundizan una crisis que impacta de lleno en los sectores más vulnerables.
El contraste es cada vez más evidente: una provincia rica en recursos naturales, pero con crecientes dificultades para sostener el trabajo, el consumo y la dignidad cotidiana.
Porque cuando en una ciudad petrolera hay familias que buscan comida en la basura, el problema dejó de ser invisible.

