La noche en Río Gallegos estuvo marcada por un fuerte clima de tensión entre el Frente de Unidad Sindical y efectivos policiales, en el marco del acampe que los gremios mantienen frente a la Casa de Gobierno. La protesta, que se sostiene tras la masiva marcha de antorchas, expone un conflicto que no deja de escalar.
Los trabajadores estatales reclaman la apertura urgente de paritarias, congeladas desde hace más de un año, además de denunciar salarios que no alcanzan y un deterioro sostenido en sus condiciones laborales. En ese contexto, la presencia policial en el lugar generó momentos de nerviosismo y cruces, reflejando el nivel de malestar que atraviesa el sector.
Detrás del acampe hay una situación que los gremios califican como crítica. Desde Vialidad Provincial advierten que no hay negociación salarial desde abril de 2025, con sueldos que rondan los 690 mil pesos y trabajadores que, incluso, deben cubrir gastos laborales de su propio bolsillo ante la demora en el pago de viáticos.
En paralelo, desde organismos de control también denuncian irregularidades institucionales, fuertes desigualdades salariales y falta de transparencia en la designación de autoridades, lo que suma tensión a un escenario ya complejo.
El reclamo es claro: diálogo y respuestas. Sin embargo, los sindicatos aseguran que no hay canales abiertos con el Gobierno provincial, lo que profundiza el conflicto y deja un panorama incierto de cara a los próximos días.
Mientras tanto, el acampe continúa y no se descartan nuevas medidas. La tensión de anoche dejó en evidencia que el conflicto ya no es solo salarial, sino también político y social.

