Nury Lozano espera desde hace semanas Citarabina, Mercaptopurina e Imatinib para continuar su tratamiento en Buenos Aires. Su familia denuncia demoras y reclama respuestas a la obra social provincial.
La historia de Nury Lozano vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de la Caja de Servicios Sociales (CSS) y, detrás de ella, la responsabilidad del Estado provincial en garantizar el acceso a la salud de sus afiliados.
Nury padece leucemia linfoblástica T y fue derivada a Buenos Aires el pasado 17 de junio para continuar allí su tratamiento. Sin embargo, según denunció su familia, lleva aproximadamente dos meses y medio esperando medicamentos indispensables para continuar con la quimioterapia: Citarabina, Mercaptopurina e Imatinib.
El problema dejó de ser solamente una demora administrativa. El 18 de agosto Nury tenía prevista una sesión de quimioterapia que finalmente no pudo realizarse porque la medicación no había llegado, según relató su hija, Ariela Lozano.
Mientras la familia reclama una solución urgente, la explicación que habría recibido por parte de la CSS apunta a la droguería. Una situación que deja nuevamente al afiliado atrapado en una cadena de responsabilidades donde cada eslabón parece señalar al siguiente.
Y mientras se discute quién debía entregar el medicamento, la paciente sigue esperando.
Cuando la burocracia se mete en una enfermedad que no puede esperar
El caso de Nury no aparece en un vacío.
Durante los últimos meses se acumularon reclamos públicos de pacientes y familiares vinculados con medicamentos oncológicos, tratamientos de alto costo y enfermedades complejas. Las denuncias apuntan a demoras en autorizaciones y entregas, mientras las familias terminan recurriendo a las redes sociales, colectas y pedidos públicos de ayuda para conseguir medicamentos que deberían formar parte de su cobertura.
La propia familia de Nury ya había pedido ayuda en abril para conseguir medicación. Ahora, con la paciente derivada en Buenos Aires, el reclamo volvió a hacerse público porque el tratamiento continúa condicionado por la falta de los fármacos necesarios.
La pregunta que surge es inevitable: ¿qué significa una cobertura médica garantizada si el medicamento no llega cuando el paciente lo necesita?
Una CSS que debe dejar de esconderse detrás de la burocracia
La Caja de Servicios Sociales es la obra social de los trabajadores estatales de Santa Cruz. Por eso, cuando un afiliado denuncia que no recibe un medicamento indispensable para continuar un tratamiento, el problema excede una discusión entre una obra social y una droguería.
Hay una responsabilidad institucional que debe ser explicada.
Si existe un problema de financiamiento, debe explicarse. Si existe una deuda con proveedores, debe informarse. Si el inconveniente está en una droguería o en un laboratorio, la CSS debe decir cuál es el problema y qué medidas tomó para resolverlo.
Lo que no puede ocurrir es que el paciente termine pagando las consecuencias de una cadena administrativa que no funciona.
Porque para quien está atravesando una enfermedad oncológica, esperar semanas no es una cuestión burocrática. Es esperar con la incertidumbre de no saber cuándo podrá continuar su tratamiento.
El Gobierno provincial también tiene que responder
La CSS no funciona al margen del Estado provincial. Su situación financiera, su capacidad de compra, sus mecanismos de autorización y la provisión de medicamentos son asuntos que requieren respuestas políticas y administrativas.
Por eso, el caso de Nury vuelve a poner en discusión la gestión de la salud de los afiliados santacruceños.
No alcanza con decir que el problema está en otro lado. La responsabilidad de garantizar que un paciente reciba su medicación no puede desaparecer entre una droguería, un laboratorio, una autorización y un expediente.
Mientras tanto, Nury espera.
Espera la medicación.
Espera continuar su tratamiento.
Y su familia espera que alguien se haga responsable.
Porque una obra social puede hablar de convenios, expedientes, compras y proveedores. Pero del otro lado hay una persona con leucemia que necesita un medicamento.
La salud no puede quedar atrapada en la burocracia.

