Con trabajadores bajo la línea de pobreza y una provincia con fondos millonarios, Vidal insiste en endeudar Santa Cruz por 600 millones de dólares, mientras el INDEC confirmó que una familia tipo necesitó en mayo casi 1,5 millones de pesos para no caer bajo la línea de pobreza, el Gobierno de Claudio Vidal continúa sin ofrecer soluciones salariales de fondo a los trabajadores estatales y pretende avanzar con un nuevo endeudamiento por hasta 600 millones de dólares.
La realidad golpea de lleno a docentes, trabajadores de la salud, trabajadores de la administración central, judiciales, viales y otros sectores que llevan meses reclamando una recomposición salarial. Las paritarias se transformaron en reuniones vacías, sin propuestas concretas y con la única respuesta de que «no hay recursos».
Sin embargo, los números oficiales parecen contar otra historia, la historia que esta gestión no quiere que sepas.
Santa Cruz aprobó para 2026 un presupuesto que contempla la utilización de hasta 450.000 millones de pesos para financiamiento. A eso se suman los 100.000 millones de pesos recibidos mediante Aportes del Tesoro Nacional (ATN), fondos que permanecen depositados en plazos fijos.
También están los recursos del Fondo UNIRSE, que rondan los 96.000 millones de pesos, además de los fondos provenientes de la salida de YPF. De los 320 millones de dólares anunciados, la provincia ya recibió alrededor de 200 millones de dólares. A ello se agregan más de 40.500 millones de pesos presupuestados para obras durante el ejercicio 2026.
Frente a este escenario, la pregunta surge inevitablemente: ¿realmente Santa Cruz necesita hipotecar su futuro con una deuda de 600 millones de dólares?
La contradicción se vuelve aún más evidente cuando el propio Gobierno asegura que no hay margen para mejorar salarios mientras organiza una fuerte movilización política y sindical para respaldar el tratamiento de la Ley de Financiamiento Estratégico en la Cámara de Diputados.
Para los trabajadores no hubo propuestas. Para los docentes, nada. Para los empleados de Salud, nada. Para la Administración Central, nada. Mientras tanto, los sectores movilizados por el oficialismo se preparan para acompañar una sesión extraordinaria que podría habilitar el mayor endeudamiento de las últimas décadas.
Los datos del INDEC son contundentes. Una familia tipo necesita hoy casi 1,5 millones de pesos para no ser considerada pobre. Miles de trabajadores estatales santacruceños siguen muy lejos de esa cifra y esperan respuestas que no llegan.
El debate ya no pasa solamente por la deuda. La discusión central es por las prioridades.
Porque mientras las familias hacen cuentas para llegar a fin de mes, el Gobierno parece decidido a buscar 600 millones de dólares más sin explicar claramente qué ocurrió con los fondos que ya tiene disponibles ni por qué esos recursos no alcanzan para dar respuestas urgentes a quienes sostienen escuelas, hospitales, oficinas públicas y servicios esenciales en toda la provincia.
La pregunta sigue abierta: si hay recursos para endeudarse, para hacer campaña política y para movilizar estructuras partidarias, ¿por qué no hay recursos para los trabajadores?

