La paciencia se terminó. Después de más de un año y medio de promesas, anuncios y compromisos incumplidos, trabajadores de la UOCRA volvieron a salir a la calle para reclamar lo más básico: trabajo.
Desde la madrugada de este miércoles, obreros de la construcción se apostaron en los portones de los almacenes de YPF en Cañadón Seco para exigir respuestas ante una realidad que golpea con fuerza a toda la Zona Norte de Santa Cruz.
Según denunciaron, son alrededor de 2.000 trabajadores los que hoy se encuentran sin empleo en localidades como Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras y Cañadón Seco.
El reclamo expone una situación que el Gobierno Provincial ya no puede seguir ignorando. Cuando YPF abandonó las áreas maduras, se prometió una transición ordenada, nuevas operadoras, reactivación y recuperación de puestos laborales. Sin embargo, a más de un año y medio de aquellos anuncios, la realidad es completamente distinta.
Los trabajadores aseguran que las operadoras ya están trabajando, pero las tareas que históricamente realizaban obreros de la construcción hoy son ejecutadas por personal encuadrado en otros convenios.
Mientras tanto, la desocupación crece, las changas desaparecen y miles de familias intentan sobrevivir en medio de una crisis económica cada vez más profunda.
Los referentes de la protesta también cuestionaron la falta de obra pública y recordaron que numerosos proyectos anunciados por el Gobierno continúan sin ejecutarse o avanzan a paso extremadamente lento.
La advertencia fue contundente: si no aparecen respuestas concretas, las medidas se profundizarán.
La situación vuelve a poner en evidencia una realidad preocupante para la gestión de Claudio Vidal. A los conflictos salariales con docentes, policías, trabajadores de la salud y estatales, ahora se suma un nuevo foco de tensión social con miles de obreros desocupados reclamando empleo genuino.
Cada vez son más los sectores que expresan su malestar. Cada vez son más los reclamos que se acumulan. Y cada vez son menos las respuestas.
Lo que comenzó como una promesa de reactivación hoy se transformó en una provincia donde crecen los conflictos, aumenta la incertidumbre y miles de trabajadores siguen esperando que alguien cumpla con lo prometido.

