Mientras los efectivos autoconvocados se manifestaban afuera exigiendo una recomposición real, el Gobierno provincial presentó una oferta escalonada que apenas suma unos pesos por mes y que fue interpretada por muchos policías como una provocación en medio de la crisis salarial.
La primera propuesta salarial presentada por el Gobierno de Claudio Vidal a la Policía de Santa Cruz no logró descomprimir el conflicto. Por el contrario, para muchos efectivos significó una nueva muestra de desconexión con la realidad que atraviesan cientos de familias policiales después de meses de salarios congelados, inflación acumulada y pérdida constante del poder adquisitivo.
La oferta fue presentada este miércoles durante una nueva reunión del Consejo del Salario Policial, mientras decenas de efectivos autoconvocados permanecían concentrados en las afueras siguiendo de cerca una negociación que genera enorme expectativa en toda la provincia.
Sin embargo, lejos de traer una solución, la propuesta oficial terminó generando más malestar.
Según el esquema presentado, un agente ingresante pasaría de percibir $1.206.000 en junio a $1.296.000 en diciembre. Es decir, apenas $90.000 de diferencia en siete meses, distribuidos en incrementos mínimos que en algunos casos no superan los dos o tres mil pesos mensuales.

La situación provocó indignación entre muchos integrantes de la fuerza, que esperaban una recomposición salarial acorde al deterioro sufrido durante los últimos meses.
«No puede ser que después de tanta espera aparezcan con esto», fue una de las expresiones que se repitió entre los autoconvocados que siguieron la reunión desde el exterior.
El enojo crece porque la convocatoria salarial llegó recién en junio, después de medio año sin aumentos, mientras el costo de vida continuó escalando y los gastos básicos golpean cada vez más fuerte los bolsillos policiales.
Para muchos efectivos, la propuesta oficial no representa una solución sino una nueva dilación que posterga las respuestas concretas que la fuerza viene reclamando desde hace meses.
La negociación se desarrolla además en un contexto de creciente conflictividad social y sindical en toda la provincia. Docentes, trabajadores de la salud, judiciales, viales y otros sectores estatales también denuncian salarios congelados y ausencia de respuestas por parte del Ejecutivo provincial.
Mientras el Gobierno insiste en hablar de crisis económica y limitaciones financieras, los trabajadores cuestionan que siempre sean ellos quienes terminen pagando el ajuste.
Con un cuarto intermedio abierto y sin definiciones concretas, el conflicto policial sigue lejos de resolverse. Lo que debía ser una señal de alivio terminó siendo, para muchos efectivos, más nafta sobre un fuego que crece día tras día.

