La primera paritaria docente del año llegó recién en junio y terminó exactamente igual que empezó: sin propuesta salarial, sin respuestas concretas y con miles de docentes esperando una recomposición que nunca llega.
Tras más de seis meses de salarios congelados y con una inflación acumulada que ya supera ampliamente los dos dígitos, el Gobierno de Claudio Vidal se presentó a la mesa de negociación sin una sola oferta para los trabajadores de la educación.
La escena expone una realidad difícil de ocultar: mientras el Ejecutivo impulsa proyectos de endeudamiento por cientos de millones de dólares y promete obras estratégicas para el futuro, no encuentra respuestas para una urgencia del presente como es el salario docente.
Desde ADOSAC calificaron como insuficientes las explicaciones brindadas por los funcionarios, quienes volvieron a escudarse en la situación económica y financiera de la provincia para justificar la ausencia de una propuesta concreta.
Pero el malestar no pasa únicamente por la falta de aumento. El gremio también reclamó la devolución de los descuentos aplicados por los días de paro realizados durante mayo, considerados arbitrarios por el sector.
Los docentes ratificaron la exigencia de una recomposición salarial real que permita que ningún trabajador de la educación quede por debajo de la línea de pobreza, además de la implementación permanente de una cláusula gatillo que proteja los salarios frente al avance inflacionario.
El punto más crítico es el calendario. A pocos días del pago del aguinaldo, el Gobierno no sólo no presentó una oferta, sino que tampoco brindó certezas sobre cuándo lo hará.
La situación profundiza el conflicto y deja una pregunta cada vez más incómoda para la gestión provincial: si después de seis meses sin aumentos, la primera paritaria del año termina sin propuesta salarial, ¿qué margen real tiene el Gobierno para evitar una escalada mayor del conflicto docente?
Para miles de trabajadores de la educación la respuesta parece clara: mientras los precios siguen aumentando, el salario continúa esperando. Y el tiempo, una vez más, juega a favor del ajuste.

