Luego de siete días de crisis por la falta de agua potable, el servicio comenzó a normalizarse en la localidad de Las Heras. Sin embargo, la situación dejó al descubierto problemas estructurales que arrastra la ciudad desde hace años y fuertes cuestionamientos a la conducción de Servicios Públicos Sociedad del Estado por la falta de un plan de contingencia ante una emergencia que afectó a miles de vecinos.
Durante toda la semana, familias enteras debieron afrontar dificultades para acceder a un recurso esencial, con complicaciones que impactaron directamente en la vida cotidiana y en cuestiones sanitarias.
Desde distintos sectores se remarcó que el acueducto que abastece a la localidad fue diseñado hace décadas para una población mucho menor a la actual. Mientras que originalmente estaba pensado para alrededor de 8.000 habitantes, hoy Las Heras supera ampliamente los 30.000 vecinos, una realidad que vuelve insuficiente la infraestructura existente incluso cuando funciona con normalidad.
En ese contexto, volvió a plantearse la necesidad de avanzar con perforaciones dentro del ejido urbano para inyectar agua directamente a la red y reducir la dependencia del acueducto, una obra reclamada desde hace años por distintos sectores de la comunidad.
La crisis también dejó en evidencia la falta de coordinación institucional frente a una emergencia prolongada. Durante los días más complejos, la asistencia llegó principalmente gracias al esfuerzo de trabajadores de Servicios Públicos, personal municipal, bomberos voluntarios, integrantes del sector petrolero y vecinos que pusieron a disposición sus propias perforaciones para abastecer de agua a quienes más lo necesitaban.
Numerosas familias abrieron las puertas de sus viviendas para permitir que otros vecinos cargaran bidones y pudieran afrontar la emergencia, en una muestra de solidaridad que fue ampliamente destacada por la comunidad.
Sin embargo, las críticas apuntaron a la ausencia de un esquema de respuesta previamente organizado para enfrentar una situación de estas características. La falta de recursos adicionales, apoyo de otras delegaciones y una estrategia clara para contener la crisis generó malestar entre vecinos y autoridades locales.
Mientras el servicio comienza a recuperarse, la emergencia reabrió el debate sobre la necesidad de inversiones de fondo para garantizar el abastecimiento de agua en una de las localidades más importantes de la zona norte santacruceña.
La crisis hídrica terminó dejando una conclusión compartida por gran parte de la comunidad: la solidaridad de los vecinos logró contener la emergencia, pero la falta de planificación volvió a exponer las debilidades de un sistema que desde hace años necesita soluciones definitivas.

