La primera paritaria central del año en Santa Cruz terminó exactamente como muchos trabajadores temían: sin oferta salarial, sin respuestas concretas y con una nueva postergación hasta el 16 de junio.
Mientras los representantes del Gobierno volvieron a exponer la compleja situación económica de la provincia, miles de estatales continúan viendo cómo sus salarios pierden poder adquisitivo mes a mes frente a una inflación que no espera reuniones ni cuartos intermedios.
Lo preocupante no es solamente la falta de una propuesta oficial. También comienza a llamar la atención la actitud de algunos gremios que, pese al profundo deterioro salarial que atraviesan sus afiliados, parecen aceptar sin demasiada resistencia el esquema de dilación que viene planteando el Ejecutivo provincial.
La escena se repite una y otra vez: convocatorias, diagnósticos económicos, promesas de futuras mejoras y nuevas fechas de encuentro. Mientras tanto, la realidad afuera de las oficinas muestra otro panorama. Conflicto docente, medidas de fuerza en distintos organismos, reclamos policiales y una creciente preocupación social por la pérdida del poder adquisitivo y un gobernador que salio a decir «No me van a torcer el brazo», así como patrón de estancia.
Sin embargo, en la mesa paritaria no hubo ni siquiera una propuesta para discutir.
Resulta difícil entender cómo una provincia que analiza tomar una deuda de hasta 600 millones de dólares no puede presentar una oferta salarial para sus trabajadores. Más aún cuando el propio Gobierno sostiene que busca herramientas financieras para afrontar la crisis.
La sensación que crece en amplios sectores de la administración pública es que el Ejecutivo apuesta a ganar tiempo mientras algunos dirigentes sindicales parecen dispuestos a seguir esperando. Una estrategia que, lejos de resolver el problema, profundiza el malestar entre trabajadores que ya no reclaman aumentos para mejorar su calidad de vida, sino para intentar llegar a fin de mes.
La pregunta que comienza a instalarse es hasta cuándo los gremios seguirán aceptando reuniones sin resultados concretos y hasta cuándo el Gobierno continuará utilizando la crisis económica como argumento para evitar definiciones.
Por ahora, la única oferta sobre la mesa es esperar. Y para miles de estatales santacruceños, la paciencia hace tiempo que se agotó.

