Por la Redacción
RÍO GALLEGOS – En los pasillos de Casa de Gobierno el aire se corta con un hilo. Lo que comenzó como una ambiciosa modernización del sistema sanitario se ha transformado en el mayor escándalo de presunta corrupción y connivencia de la era Vidal. La Licitación N° 03/2026 de Telemedicina no es solo un pliego con errores técnicos; es el certificado de defunción política para la gestión de la Dra. María Lorena Ross al frente del Ministerio de Salud.
La Ministra en el ojo de la tormenta
La figura de Lorena Ross ha pasado de la discreción técnica al centro de un esquema que huele a «negocio llave en mano». Con un contrato de $5.500 millones de pesos —fondos que pertenecen a los santacruceños—, la Ministra diseñó un pliego que, en la práctica, expulsa a los profesionales locales y entrega la salud de la provincia a plataformas foráneas.
El recurso jerárquico presentado por el Colegio de Psicólogos, denunciando la «nulidad absoluta» del proceso, no es un ataque corporativo: es una radiografía de la impericia o, peor aún, de la connivencia. ¿Cómo explica la Ministra que se exijan condiciones que ninguna empresa de Santa Cruz puede cumplir? ¿Cómo justifica que el Estado provincial pague fortunas a médicos que ni siquiera tienen la obligación de estar matriculados en nuestra jurisdicción, rompiendo toda cadena de responsabilidad ética y legal?
El silencio del Colegio Médico: ¿Omisión o complicidad?
Mientras el escándalo escala, el silencio ensordecedor del Colegio Médico de Santa Cruz añade una capa de sospecha al conflicto. La falta de intervención de oficio ante una licitación que desprotege a sus propios matriculados genera un interrogante inevitable: ¿Existe un pacto de no agresión entre la cúpula del Colegio y el Ministerio de Salud? La comunidad profesional se siente abandonada a su suerte mientras la «fábrica de turnos» que impulsa Ross amenaza con precarizar el sistema para garantizar la rentabilidad de un privado.
Vidal ante la encrucijada: Sostener a Ross o salvar la gestión
El Gobernador Claudio Vidal se encuentra ante una decisión que marcará el resto de su mandato. El «apuro» por aprobar la Ley de Emergencia Económica en la Legislatura queda ahora manchado por esta licitación. Si el Ejecutivo insiste en avanzar con este proceso viciado, la sospecha de connivencia dejará de apuntar solo a Ross para manchar directamente la figura del Gobernador.
Sostener a una Ministra que ha logrado poner en su contra a los colegios profesionales, que ha redactado pliegos de «imposible cumplimiento» y que guarda silencio ante denuncias de irregularidades gravísimas, tiene un costo que Vidal no podrá pagar por mucho tiempo.
¿Salud para el pueblo o negocio para los amigos?
La licitación de telemedicina es el síntoma de una enfermedad mayor: una gestión sanitaria que parece más preocupada por cerrar contratos multimillonarios antes de que la crisis se profundice, que por fortalecer los hospitales que hoy se caen a pedazos.
La permanencia de la Dra. María Lorena Ross en el cargo es hoy el principal lastre de un Gobierno que prometió transparencia. Cada día que pasa sin que el Gobernador exija su renuncia o anule este proceso escandaloso, la palabra «connivencia» suena con más fuerza en las calles de Río Gallegos. La salud de los santacruceños no puede ser la moneda de cambio para un negocio de pocos.
EL DATO: El Colegio de Psicólogos ya dio el primer paso legal. La justicia y la opinión pública esperan ahora el siguiente movimiento de un Gobernador que debe decidir si es parte de la solución o cómplice del escándalo.

