Mientras trabajadores y organizaciones se movilizaron en Río Gallegos y El Calafate para expresar sus reclamos, la ausencia de gremios estatales volvió a poner sobre la mesa una discusión incómoda: ¿no tenemos demasiada bronca todavía para no acompañar una marcha?
La denominada “Marcha de la Bronca” volvió a poner en las calles de Santa Cruz reclamos vinculados con salarios, salud, educación, empleo y condiciones laborales.
En Río Gallegos, cerca de un centenar de personas se concentró en Plaza San Martín y marchó hasta Casa de Gobierno. En El Calafate también hubo una actividad con cartelazo y micrófono abierto. Entre los reclamos aparecieron cuestionamientos por la situación sanitaria, la obra social estatal, la desocupación y los conflictos laborales.
Pero más allá de las consignas políticas de los organizadores, quedó planteada una cuestión que merece ser discutida: la ausencia de los principales gremios estatales de Santa Cruz.
Y la pregunta es inevitable:
¿NO TENEMOS DEMASIADA BRONCA TODAVÍA, QUE NO ACOMPAÑAMOS LA MARCHA?
Santa Cruz viene acumulando conflictos laborales, reclamos salariales, problemas en el sistema de salud, dificultades en la obra social y cuestionamientos por el empleo y las condiciones de trabajo.
Entonces, ¿qué lugar ocupan los sindicatos frente a ese escenario?
No se trata necesariamente de acompañar todas las consignas políticas de una movilización. Se trata de preguntarse si, cuando trabajadores y sectores sociales salen a reclamar, los sindicatos deberían estar presentes para representar también a quienes dicen defender.
La discusión excede a una marcha puntual.
Porque cuando los reclamos se multiplican, cuando la bronca existe y cuando distintos sectores deciden salir a la calle, también aparece la responsabilidad de las organizaciones gremiales de explicar por qué participan, por qué no participan y qué estrategia tienen para enfrentar los problemas que afectan a sus afiliados.
¿Es momento de esperar? ¿De negociar por separado? ¿O de construir espacios comunes de reclamo?
La respuesta corresponde a cada organización y a sus trabajadores.
Pero una cosa queda planteada: si la bronca existe en las calles, la ausencia de quienes representan a los trabajadores también genera preguntas.

