En medio de la mayor crisis laboral y salarial que atraviesa Santa Cruz en los últimos años, el gobernador Claudio Vidal prepara un nuevo cambio en una de las áreas más sensibles de su gestión. Según trascendió, Leandro Climenti, secretario general de APINTA Santa Cruz e integrante de la CGT Santa Cruz, sería designado como nuevo ministro de Trabajo.
La llegada de Climenti se produciría tras el intento fallido de Julio Mata, cuestionado por el cobro simultáneo de tres salarios del Estado, un episodio que generó fuertes críticas y debilitó aún más la credibilidad del Ministerio.
Con esta designación, ya serían cuatro los nombres que pasaron por el Ministerio de Trabajo durante la gestión de Claudio Vidal:
- Julio Gutiérrez
- Ezequiel Verbes
- Julio Mata
- Leandro Climenti (a la espera de la confirmación oficial)
La constante rotación de ministros expone la falta de rumbo de una cartera que, lejos de desactivar los conflictos, terminó convirtiéndose en uno de los principales focos de crisis del Gobierno provincial. Durante las negociaciones paritarias, el protagonismo quedó en manos del secretario de Estado de Trabajo, Aravena, cuya actuación fue duramente cuestionada por la mayoría de los sindicatos, que denunciaron destrato, falta de diálogo y ausencia de voluntad para negociar. A ese escenario se sumó la polémica por las advertencias dirigidas a los policías autoconvocados, cuando trascendieron amenazas de iniciar sumarios administrativos si no levantaban la medida de fuerza, profundizando aún más el clima de confrontación entre el Gobierno y los trabajadores.
El cambio llega mientras docentes, policías, viales, municipales, legislativos y otros sectores estatales mantienen abiertos reclamos salariales, con paros, movilizaciones y negociaciones que no logran destrabar el conflicto.
Para distintos sectores, el Ministerio de Trabajo dejó de cumplir su función como organismo de conciliación y hoy aparece desbordado por una crisis que continúa profundizándose.
La eventual designación de Climenti abre un nuevo capítulo en un gobierno que, con cuatro ministros de Trabajo en poco más de dos años, todavía no logró encontrar una conducción estable para una de las áreas más importantes de la administración provincial.

