La nueva oferta salarial presentada por el Gobierno Provincial para los trabajadores de la Administración Pública Central volvió a encender el malestar entre los estatales. Mientras la gestión de Claudio Vidal insiste con la necesidad de acceder a un endeudamiento de hasta 600 millones de dólares, argumentando que esos fondos serán destinados exclusivamente a obras, la propuesta salarial apenas alcanza un 13% acumulativo hasta diciembre, distribuido en cuotas que para muchos trabajadores resultan insuficientes frente al costo de vida actual.
La oferta oficial contempla un 7% en julio, seguido por incrementos del 1% en agosto, septiembre y octubre, y un 1,5% en noviembre y diciembre.
La propuesta llega en momentos en que el INDEC informó que una familia tipo necesita casi 1,5 millones de pesos para no ser pobre, una realidad que golpea de lleno a miles de trabajadores estatales santacruceños.
Pero la discusión ya no pasa solamente por los porcentajes.
La pregunta que comienza a repetirse en distintos sectores de la sociedad es otra: si el crédito de 600 millones de dólares no es para gastos corrientes ni para salarios, entonces dónde están los recursos que ya tiene la provincia.
Los cuestionamientos apuntan a los fondos del programa UNIRSE, los recursos provenientes de YPF, los Aportes del Tesoro Nacional recibidos durante este año y otras partidas que fueron anunciadas públicamente por el Gobierno Provincial.
Muchos trabajadores se preguntan por qué no aparecen respuestas salariales concretas mientras se habla permanentemente de financiamiento, préstamos y obras futuras.
La sensación que crece en distintos sectores es que el Gobierno juega con los tiempos y con la necesidad de la gente.
Algunos incluso especulan con que las mejoras salariales podrían llegar recién en plena campaña electoral, cuando el desgaste social y el malestar por la pérdida del poder adquisitivo se vuelvan políticamente insostenibles.
Mientras tanto, la realidad cotidiana sigue siendo la misma: salarios deteriorados, paritarias que avanzan lentamente y miles de familias que cada vez encuentran más dificultades para llegar a fin de mes.
Lo que comenzó como una promesa de cambio hoy genera cada vez más interrogantes.
Porque si el endeudamiento es para obras, los recursos propios existen y las cuentas oficiales muestran disponibilidad financiera, la pregunta que muchos santacruceños empiezan a hacerse es simple:
¿Por qué no hay plata para recomponer los salarios?
Y detrás de esa pregunta aparece otra, cada vez más frecuente en la calle, en los lugares de trabajo y en las redes sociales:
¿Hasta cuándo? Porque incluso entre quienes acompañaron electoralmente a Claudio Vidal crece la decepción ante una gestión que, lejos de mejorar la situación económica de los trabajadores, parece profundizar la incertidumbre y la falta de respuestas.

