La crisis laboral y social en Santa Cruz volvió a quedar expuesta tras un nuevo reclamo de grupos de desocupados de Las Heras, quienes denunciaron incumplimientos de la Ley Provincial 3.141, exigieron mayores controles sobre las empresas mineras y reclamaron respuestas urgentes frente a la falta de empleo.
Sin embargo, detrás de la protesta aparece una realidad mucho más profunda que atraviesa al norte santacruceño: el fuerte deterioro de la actividad petrolera convencional, históricamente el principal motor económico y laboral de localidades como Las Heras.
Mientras distintos sectores apuntan sus reclamos hacia la minería, desde ámbitos vinculados a la actividad advirtieron que existe una mirada distorsionada sobre la capacidad real del sector para absorber la enorme demanda laboral que dejó la caída del petróleo.
La minería continúa siendo uno de los pilares económicos más importantes de Santa Cruz, generando empleo formal, desarrollo regional, movimiento económico y recursos para el Estado. Pero también se trata de una industria altamente técnica, profesionalizada y con fuertes exigencias operativas y de seguridad.
“No toda persona desocupada puede ingresar automáticamente a una operación minera”, remarcan desde sectores vinculados a la actividad, señalando que muchas veces el debate público omite las necesidades de capacitación, experiencia y formación técnica que requiere el sector.
En ese contexto, crece la preocupación por el aumento de la tensión social en localidades del norte provincial donde el derrumbe del empleo petrolero dejó cientos de familias sin ingresos y profundizó la crisis económica regional.
Los grupos de desocupados sostienen que las empresas deben cumplir efectivamente con la contratación de mano de obra local y exigen mayor control estatal sobre las operadoras mineras. También cuestionan la distribución de las regalías y reclaman políticas concretas para enfrentar el desempleo.
Pero al mismo tiempo, distintos sectores advierten que responsabilizar únicamente a la minería por la falta de empleo en Santa Cruz simplifica una problemática mucho más compleja, vinculada a años de dependencia económica, ausencia de diversificación productiva y falta de planificación estructural.
La discusión de fondo parece ir mucho más allá de las mineras: cómo reconstruir una matriz económica capaz de generar trabajo genuino en una provincia golpeada por la caída del petróleo, la crisis estatal y el freno de la actividad privada.
Mientras tanto, la presión social sigue creciendo y el reclamo de los desocupados ya se convirtió en una de las principales preocupaciones políticas y económicas de Santa Cruz.

