
En el marco del rescate de la memoria colectiva y la puesta en valor de sus protagonistas, el Honorable Concejo Deliberante de Río Gallegos recuerda con orgullo a Jaime Stout, creador del escudo que representa a la institución legislativa local y figura destacada de la historia riogalleguense.
Nacido el 30 de septiembre de 1933 en esta capital, Jaime Stout fue un hombre profundamente arraigado a la ciudad. Nieto de inmigrantes escoceses que arribaron a las Islas Malvinas y luego se radicaron en la Patagonia, vivió su infancia en la calle Pasteur 114 y cursó sus estudios en la Escuela N°1. Desde muy joven, mostró su espíritu laborioso: fue canillita, vendió diarios a la policía local y se las ingeniaba para obtener algunas monedas ilustrando los botones de sus uniformes.

Con apenas 18 años ingresó a la Policía Territorial, el 1 de diciembre de 1951, iniciando una carrera ejemplar marcada por la vocación, el compromiso y el respeto por el deber. Prestó servicios en distintas localidades como Lago Cardiel y Bella Vista, y se formó como operador de radio. Tras cumplir con el servicio militar, regresó a la fuerza y ascendió sucesivamente hasta alcanzar el rango de Sargento Primero, retirándose en 1972.
Pero su legado va mucho más allá de su paso por la policía. A los 18 años ya manifestaba su simpatía por el radicalismo, y en los años 80, en tiempos de Raúl Alfonsín, se afilió formalmente al partido, siguiendo el ejemplo de su padre, que tenía el carnet de afiliado número uno. Fue distinguido por su militancia y, al momento de su fallecimiento, fue despedido en el Comité Radical, en un claro testimonio del respeto que supo cosechar.
Uno de sus aportes más significativos a la historia institucional de Río Gallegos fue la creación del escudo del Honorable Concejo Deliberante, símbolo que hoy identifica a la casa de la democracia local y que permanece como testimonio de su creatividad y profundo amor por la ciudad.
Jaime Stout dejó una huella imborrable en la comunidad. Su historia de vida representa el valor del esfuerzo, la vocación de servicio y el compromiso con los ideales democráticos.