El escenario político en el Concejo Deliberante de Río Gallegos ha tomado un giro sorprendente con la elección de sus autoridades, liderada por un acuerdo estratégico entre distintos bloques. Julio Arabena, concejal electo por Unión por la Patria, ha asegurado la presidencia del organismo tras forjar una alianza con el bloque afín al gobernador Claudio Vidal, conocido como Por Santa Cruz.
El proceso electoral, marcado por una intensa controversia desde diciembre, inició con un primer intento tenso de establecer la presidencia del recinto. Martín Chávez, también de Unión por la Patria, había asegurado la presidencia con un estrecho margen de votos a favor, negativos y abstenciones. Sin embargo, este resultado desató una fuerte disputa que escaló hasta los tribunales, tras una presentación del bloque Por Santa Cruz.
El juez subrogante Marcelo Bersanelli intervino ordenando una nueva sesión extraordinaria para la elección de autoridades, en respuesta a una medida de amparo presentada por el bloque opositor. Esta decisión siguió a un fallo previo del juez Francisco Marinkovic, que había frenado la designación de Martín Chávez en diciembre.
El día señalado finalmente llegó, y en una sesión cargada de tensiones, debates sobre el reglamento y medidas de seguridad, se determinó quién ocuparía la presidencia. A puertas cerradas, solo con la presencia del personal del Concejo y la prensa, se llevó a cabo la sesión mientras el público y la militancia observaban desde afuera.
En medio de esta atmósfera enrarecida, y tras la presentación de los concejales de Por Santa Cruz, Ayrton Ruay, Giulliana Tobares y Victoria Ojeda, se implementó un operativo de seguridad en y alrededor del edificio.
Finalmente, tras intensas discusiones y traspiés reglamentarios, Julio «Jarky» Arabena, representante de Unión por la Patria, se alzó con la presidencia del Concejo Deliberante de Río Gallegos en un acuerdo con los tres concejales del bloque Por Santa Cruz, aliado al gobierno de Claudio Vidal.

